Eterna y dulce noche que en el epicentro del tan agitado olvido, donde todo es caótico por naturaleza cúal simple movimiento sísmico. Nace, como si fuese mandato del destino, aquel recuerdo que existe y siempre ha existido en lo profundo del abismo. Todo ello como consecuencia de la causa de mirar de frente a la más hermosa de las formas geométricas nocturnas.
Luna, amiga mía, siempre bella y candorosa, y cuya presencia irradia en nostálgica alegría la más sincera y efímera experiencia que eleva en conjunto y en escuadra los principio e ideales nunca antes vistos desde esta perspectiva, ignota por sí misma.
Frente a mi, el presente y el pasado se mezclan creando así el cúmulo perfecto de emociones que se afianzan en tan singular prudencia y que en espontánea reacción estimulan la propia inteligencia acuciando la afable tarea de cavilar aquella forma mental, emocional y espiritual que ha de surgir como medio a la creación de algo tan sublime y excelso que solo por medio de la abstracción me es posible entender y apreciar para así darte un nombre que incluso es, tal vez, infiel a tu ejercicio.
Divina y elegante alarife que emprendes el viaje, abriendo y cerrando ciclos con álgida conducta cuya encomiable labor abrupta es envidiada por aquellos ignorantes que osan ufanarse de ti y negar tu telúrico derecho. Hay de aquel soez que desconozca en ti la presencia del divino pensamiento creador y omnipotente, cuya eterna sabiduría tomó como herramienta el compás y desde el centro de la tierra trazó tu continuo caminar sobre los cielos de la misma.
Hay de aquel que ignore que eres parte de nosotros y con afán de envidia busque menguar el grado de concreta estimación que Morfeo postra en ti y aun a pesar de la inexorable existencia de Cronos y de su ineludible efecto en nuestra realidad habrás de permanecer en aquel recuerdo que surge cual destello en la más profunda oscuridad del olvido... Serás siempre querida y recordada por aquellos que paso a paso caminamos por este mundo, por aquellos que en bohemia personalidad te buscamos y, que al contrario de aquellos hombres baladí, honramos al creador por medio de su propia creación. Siendo así que como todo caminante brindamos en tu nombre con el eterno suspirar que calma las más violentas tempestades... Este es un suspiro en tu honor amiga mía.
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